14 de mayo de 2010

0 Brazas a Ceñir

Buque Escuela Esmeralda en Punta Arenas
(55 Grados Sur)

El marino, y aún el que no lo es, pero que de una forma u otra se siente ligado a la Armada, cuando desea exteriorizar marcialmente su entusiasmo, siente un irrefrenable impulso de silbar o entonar “Brazas a Ceñir (1)”, la pieza marcial que compusiera el destacado Sub-Oficial Mayor de la Armada Luis Mella Toro.

Este emblemático himno, ha sido grabado por Los Cuatro Cuartos, Gloria Simonetti, y Los bronces de Monterrey. Tuvo su debut cinematográfico en Ayúdeme Ud. Compadre (canta Gloria Simonetti), y existen numerosas versiones llevadas al surco por bandas instrumentales, orfeones y orquestas que la han paseado por América y Europa.

Puede decirse en propiedad que, con excepción de nuestro Himno Patrio, fue una de las melodías marciales que logró imponerse dentro del pueblo chileno. En el caso de este hermoso himno, fue tal la acogida que se la identifica a los primeros compases, inmediatamente, con la Armada. De allí entonces, el interés de dar a conocer detalles de su nacimiento y su insigne creador.


Sub-Oficial Ms Luis Mella Toro

 

Cuando concibió esta hermosa pieza, se hallaba en el instante y lugar precisos para dar rienda suelta al impulso creativo, a pesar de que la inspiración le sobrevino como consecuencia de un “cuarto de guardia” nada de romántico. No obstante y por fortuna, surge la bendita inspiración, aquella que sólo alcanza a los seres dotados de ese don tan esquivo: la creación, sea ésta como fuere. El poseía el espíritu y afán de creación de que dan prueba sus cerca de cien composiciones de todo tipo, en las que predominan las marchas. Llevaba la música en el corazón, como muchos otros compositores notables. El cariño que sentía por su Institución era un factor de suma importancia, y si a esto se agrega uno vital, representado por un velero en alta mar, en lento avance y en una noche propicia, justificamos plenamente la inspiración que en él surgió para dar vida a este himno que motiva la presentación oficial de su persona ante la naciente generación naval de aquel entonces.

Esta, y no otra, ha sido la razón para dar a conocer a este hombre que brindó sus canciones a la gloriosa e invicta Marina de Guerra de Chile, la cual le acogiera en el año 1919.

La versión oficial, la proporcionó el propio Suboficial Mayor Mella en la sede del Personal de Gente de Mar en retiro, en Santiago, en un “viernes esmeraldino” extremadamente acogedor. Allí, “Mellita” es donde ha recibido el reconocimiento de sus hermanos de todas las especialidades navales, y de los altos jefes que asistieron a las ceremonias oficiales del “Centro Esmeralda”.

En ese lugar de calle San Ignacio, hizo las evocaciones de años atrás, para dar toda suerte de detalles del nacimiento de la marcha que tanto significado tiene para los marinos y la ciudadanía chilena en general.

Fue una madrugada de junio de 1929. La corbeta “General Baquedano” navegaba de regreso a Chile, en cumplimiento de uno de sus cruceros de instrucción, habiendo alcanzado hasta Vancouver, Canadá. Mella hacía su cuarto de guardia en la partida de proa (2). Cubría el trinquete (3) con otros músicos y dotación de cubierta (4). La partida se encontraba descansando debido al escaso viento reinante, y que sólo permitía un lento desplazamiento del navío. Esta circunstancia, fue muy bien aprovechada por él, quien sacó su inseparable clarinete y comenzó a extraerle algunos aires marciales. Había eso sí, una melodía que le traía inquieto hace rato... Quizás el regreso a Chile contribuyó al desarrollo del tema. Lo cierto es que sólo alcanzó a bosquejar un método para flauta con la música de la marcha. En todo caso, “Brazas a Ceñir” ya estaba concebida.

Los relevos de 4 a 8 de la mañana, lo hicieron volver a la realidad, y a continuar el sueño interrumpido, en los confortables coyes (5).

No fue sino hasta comienzos de 1935 cuando armonizó, instrumentó y ejecutó por primera vez la marcha. Más tarde, fue adoptándola al ambiente de aquella noche de inspiración, y entre son y son, fue traspasándola al pentagrama. Al hacer la letra, debió trasladarse mentalmente a bordo para poder así, obtener los versos que le conocemos, con su hermoso contenido no exento de jerga marinera.

Su estreno no pudo ser más auspicioso, ni contar con mejor auditorio. Se encontraba en una comida de cadetes en la Escuela Naval. Repartió copias con la letra a los cadetes... A la segunda ejecución, casi todos la entonaban. Era tal el entusiasmo, que a la séptima ejecución ya no sólo la entonaban los cadetes, sino que también instructores, y personal de cámara allí presentes. La emoción embargaba a todos quienes se encontraban en los comedores de la blanca casona. Sólo el toque de silencio vino a acallar esas jóvenes voces que con tanto agrado había acogido la marcha que, a partir de esa noche, se entonaría para siempre en la Armada. En ese instante, “Brazas a Ceñir” había sido bautizada.

Hoy día, resulta anecdótico que la composición del himno oficial le valiese sólo una anotación meritoria en su libreta de servicios voluntarios. En efecto, sólo en 1938 y con la sobriedad del momento quedó la siguiente anotación de mérito: “Felicítese al Sargento 1° Músico Luis H. Mella T. por su espíritu de cooperación y entusiasmo demostrado al componer la marcha-canción “Brazas a Ceñir”. En otras paginas de su libreta, este excelente músico registra más anotaciones meritorias que corona con la obtención del Segundo Premio de Eficacia en la Armada, al componer, el 18 de junio de 1940, la marcha “Submarinos en Acción”. Llama profundamente la atención, una anotación que conviene destacar. En 1931, su calificador, con mucha visión futurista, emite el siguiente comentario: “Es un buen músico, estudioso y en breve será una notabilidad para nuestra Marina”.

Cuatro años más tarde, extraía del baúl del olvido aquel método bosquejado en una madrugada de inspiración, y lanzaba el himno al conocimiento público.

Su obra y actividad debe ser conocida por nosotros.

Su actividad no se detuvo allí, por el contrario, siguió siendo fructífera. Prueba de ello es, por ejemplo, el haber vertido sus conocimientos en la formación de profesionales del canto y de la composición, tales como José Alfredo Fuentes, Cecilia, Buddy Richard, Luz Eliana, Juan Azúa, Scottie Scott y Willy Bascuñán, quien en una época de su vida perteneció también a la Armada y que llevó a la música la obra de Jorge Inostroza, que más tarde sería el Himno Oficial del Ejército de Chile Los Viejos Estandartes. Ellos aprendieron con él, teoría musical e instrumentación. Una de las canciones que más le gustaba era Leyla, que fue grabada por Luis Dimas. Es conocido el éxito de este cantante con aquella versión. Del mismo modo, es necesario destacar sus actuaciones en las radioemisoras santiaguinas. Era la época del apogeo radial, cuando nos pegábamos a un radiorreceptor para escuchar a las orquestas y cantantes favoritos. Pues bien, Luis Mella tuvo directa participación en muchísimos conjuntos orquestales de la época, siempre buscando a los mejores. Las orquestas de Jascha Friedman, Federico Ojeda, Isidor Handler o Vicente Bianchi le acogieron como uno de sus mejores ejecutantes en clarinete, saxofón o flautín. Corrían los años 1945 a 1949.



Uno de los registros fotográficos que hace referencia
a la declaración de Brazas a Ceñir como Himno Oficial de la Armada.


Actuó en la Orquesta sinfónica Nacional, bajo la dirección del alemán Shelfierd en 1948, y luego de un severo proceso de selección, ejecutaba a entera satisfacción del notable director el Réquiem de Guerra de Benjamín Britten en el Teatro Municipal de Santiago. A raíz de esta destacada participación continuó en la Orquesta ahora bajo la batuta del extraordinario director chileno Víctor Tevah, ejecutando saxofón tenor. Esta serie de actuaciones de la primera orquesta chilena, le valieron una cátedra en la facultad de Artes Musicales de la Universidad de Chile. Así, sus alumnos sumaron decenas en 35 años de enseñanza de la música, y hay algo más que permite valorarlo: El pudo haber continuado enseñando con horario completo en tan elevado establecimiento musical; sin embargo, se hizo el tiempo suficiente para entregar su experiencia en establecimientos del Ejército y Carabineros.

Es menester citar algunas de las composiciones dentro de la obra del S.O.M. Mella. El dijo en una ocasión que “Brazas a Ceñir” la ubicaba en un lugar privilegiado fundamentalmente por las mil satisfacciones que le había deparado, pero le siguen indistintamente las siguientes:

Leyla (canción)
Dile lunita, dile (canción)
¿Dónde vas marinero? (canción)
Mi picho mapuche (mapuchina)
Aye lu (mapuchina)

Dentro de las composiciones para el Ejército de Chile, figuran “Capitán Carrera”, “Una Estrella y Tres Colores” y “General Baquedano”. Por su parte, dentro de las composiciones para la Armada, figuran “Submarinos en Acción”, “Viento a un Largo”, “Iza Gavia”, “Escuela de Telecomunicaciones Navales”, “Soldados del Mar” y “Escuela Naval en Desfile”. Su obra incluye también temas para el Caleuche, la Hermandad de la Costa, la Aviación Naval, el Buque Escuela Esmeralda y un sinnúmero de marchas y canciones para instituciones civiles y sociedades que han reconocido su capacidad creadora.


El Sub-Oficial Mayor Mella junto al Capitán de Fragata
Pedro Baraona Lopetegui, uno de los grandes impulsores
para que el himno fuera declarado en calidad de oficial.

“Brazas a Ceñir”, fue declarada himno oficial de la Armada de Chile, mediante Decreto del Comandante en Jefe de la Armada, del 21 de Mayo de 1974, y en la actualidad, es cantada de Almirante a Grumete, como recita el Himno de la Escuadra. Esto es, que va más allá de ser un himno exclusivo de determinado plantel naval. Constituye entonces, por esas razones incuestionables de la vida y por derecho propio, el Himno Oficial de la Armada de Chile.


Notas:

1.- Según el lenguaje náutico, la frase "Tesa, brazas a ceñir" significa: Llevar todas las velas al máximo de un costado para aprovechar el máximo posible de viento.
2.- Parte delantera del buque y que tiene forma de cuña a fin de presentar menor resistencia al agua, al estar en movimiento.
3.- En los veleros, el trinquete es el primer mástil, orientándose desde proa a popa.
4.- Cada uno de los pisos en los que está dividido el buque.
5.- El coy es una hamaca de lona con bolinas de piola para colgarla en las chazas del sollado o entrepuente donde duerme la marinería. En la mayoría de los buques de guerra están en desuso y se utilizan en su reemplazo las literas.

      
 
Fuentes Consultadas:

Revista de Marina Nº 693 Marzo-Abril de 1973. Artículo del Sargento 2º (Ec) Zoilo Santana Bustos.
Revista de Marina Nº 701 Julio de 1974. Sección Crónicas.
Sitio Web Genealog.cl (http://www.genealog.cl/Chile/B/Barahona)
Blog 55 Grados Sur, Bitácora de Sergio Praus (http://sergiopraus.blogspot.com)
Sitio Web Armada de Chile.

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